martes, 28 de junio de 2011

Vacio existencial.

Espero que se hayan aceptado mis disculpas. Ahora me pongo a escribir.
Realmente en este tiempo pensé en muchos momentos volver a sentarme para desahogarme con palabras, pero ellas brillaban por su ausencia. Muchas palabra sueltas venían a mi mente, la envidia recorría mis venas al ver blogs rebosando de ellas. Y yo seguía viendo al mío vacío e inconcluso. Y hoy he decidido sentarme a escribir lo primero que salga, simplemente voy a tratar de que mis dedos vayan a la misma velocidad que mis ideas… Vamos a ver que sale.

Estoy acostada, mirando mi notebook y no encontrándole sentido al vacio existencial que hoy me compone. Y acá estoy yo, más sola que nunca y tan bien acompañada como siempre. Estoy junto a la personas que siempre quise estar... ¡Pero ojala las cosas fueran más fáciles de transcribir!

¡Se me está haciendo tan difícil todo! Entrego hasta lo que no tengo, escucho hasta que ardan mis oídos, aconsejo hasta que se me seca la garganta, abrazo hasta que se me cansan los músculos. ¿Quién entrega algo por mí, me escucha, me aconseja o simplemente me abraza sin que lo pida?

¿Porque he llegado a convertirme en esta ciega mujer que no ve la realidad de los hechos? Digamos que siempre supe cómo fueron las cosas, y si no lo supe en el momento lo supe después. Siempre tuve presente las limitaciones de los otros, sean cuales fueran, y nunca me propuse tenerlas en cuenta. Creí que no importaba la superficialidad para llegar a donde uno se propone llegar. Y hablo mas allá de escalar el Everest o de un magnifico viaje al centro de la tierra. ¡Me refiero a concretas metas, sueños o proyectos! Esas cosas que siempre me impulsaron para convencerme de seguir de pie, de seguir luchando, de seguir aguantando.

¿Pero que se hace el día en el que te das cuenta que si solo ves con los ojos del corazón te perdés de la realidad? ¡Mas allá de orejas masticables uno espera saber que algún día esas mismas podrán escucharte! Capaz que estoy delirando, lo sé. ¡Pero es como que en estos momentos una cae y se da cuenta de todo el tiempo que perdió tratando de hacer realidad los sueños de los demás y descuidando los propios!

Creo en el amor, amo. ¡Pero me falta algo más! ¡Quiero que alguien se preocupe por mis sueños, entienda mis pesadillas y me cuide de mis miedos!

Es muy difícil de explicar. Pero hoy me pregunto si realmente he hecho lo correcto. Creo que me he dejado llevar por muchos sentimientos superficiales. He tratado de ayudar al mundo a animarse a cumplir sus sueños, siendo que hoy dudo de decirle cuanto amo a una persona por miedo al rechazo. Porque sé que el mundo allá afuera es cruel, y por eso me quedo aquí encerrada.
Aquí estoy yo, nuevamente yo, tratando de entender mis pensamientos por medio de una profunda lectura de ellos, la cual no podría hacer si no fuera por esta posibilidad tecnológica que me presenta de escribir al ritmo de ellos.


¿Cuanto durarán esta vez?

Xoxo...

Antes de que pase un mes, vengo a dar explicaciones.


Hace muchísimo que no escribo. Lo admito. Es que perdí a mi inspiración. Un día me planteo unas pautas para seguir adelante y yo al no aceptarlas, o no entenderlas, la obligué a retirarse de este campo de batalla.
No quiere decir que hoy haya vuelto ni nada por el estilo. Es más, capaz que me encargue de espantarla para siempre. ¿Qué le voy a hacer? Soy muy orgullosa y quise fingir que no me importaba nada.

La verdad es que me arrepiento, y si pudiera pedirle perdón a mi inspiración, se lo pediría. No por el hecho de que vuelva, si no por el hecho de que las cosas queden bien, pues ahora puedo sin ella levantarme y ver el sol.

Ahora como alguna vez sugerí la idea de leer el “Bambú Japonés”, hoy propongo que lean “La ciudad de los pozos”.

Y sepan que hoy vuelvo para no irme nunca mas.



SUERTE CON EL FRIO!


domingo, 29 de mayo de 2011

¡Bienvenidos a un patético domingo vacío!

Hoy es domingo. ¿Que se hace un domingo? ¿Algunas vez se lo han preguntado? Yo me lo pregunto recién ahora, porque parece que hace años que siempre hice lo mismo un domingo. Pero este domingo es diferente porque estoy mas sola que un hongo. Entonces repito. ¿Que se hace un domingooo?

Miro a mi alrededor, veo por la ventana. Una señora riega su jardin. Me muero, no pienso salir a regar mi jardin que es igual de patetico que este domingo...

Busco a mi mama en la casa, esta "amasando". ¡DIOS MIO! ¿Es que nadie hace algo que me guste? Me acerco a mi mama y le pregunto qué esta haciendo. Me responde que como es domingo va a cocinar. ¡O sea que los domingos hay que dedicarlo para cosas que no te gustan hacer! Por eso a lo mejor la mujer del frente sale a regar a las 10:35 y la vecina siempre invita a sus familiares... ¿Realmente odian regar o estar con sus parientes?

Bueno, me voy sin entender la escencia de los domingos, asi que me voy a hacer lo que mejor me sale. NADA.

lunes, 23 de mayo de 2011

O sea, reaccioná, no seas tan estúpida. ¿No te das cuenta que no le importás?

Más allá de todo lo que diga, vos sabes que tenés que fijarte más en sus acciones, hasta en las más pequeñas, para darte cuenta de cómo son las cosas.

Dale, en serio, no te hagas la boluda. ¡No es difícil! Y menos para vos, que sos tan detallista. ¡Si te fijas patéticamente hasta en sus medias!
Vamos, levantate de esa cama, lávate los dientes y tomate el palo… O por lo menos deja de esperar como una estúpida que él llame, o que te sorprenda con un mensaje de texto que nunca va a llegar, y si llega solo va a ser para cancelarte una cita…

Vamos patética, vos podes. Deja de mirar su muro, o de chequear cada dos segundos el celular, hace algo que te guste y olvidate de ese pobre tipo que nunca va a aprender a valorarte.
Pero bueno, no te pido que le cierres las puertas de tu corazón, eso no lo manejas vos… por ahora.

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Él sigue con su vida recortada, sin Clara fue una vida sin color; la imagen de sus ratos más felices hasta ahora siguen siendo su motor ~

sábado, 21 de mayo de 2011

Un nuevo dia de lucha...

Otra vez el sol entra por mi ventana, eso quiere decir que es tarde. Anoche todo salio como lo esperaba, eso me pone bien. ¡Pero realmente no pude dejar de pensar en tu mirada! Espero que todo pase pronto, las largas tempestades arruinan mi gran fortaleza, y no quiero caer. ¡No voy a volver a caer! Me lo prometo.

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Siempre hemos buscado estar del otro lado, no nos sentiremos identificados. Cada cual tiene lo que ha buscado, cada cual cosecha lo ha sembrado...
Culpable no soy de lo que ahora encuentro; culpable no soy de este mal momento. ¡Culpable no soy! Y eso es lo que siento, no puedo adaptarme a este mundo moderno...

miércoles, 18 de mayo de 2011

Máxima velocidad mental: Brujerías en la virgen de atrás.


Vuelvo a mi casa de noche y me encuentro nuevamente con la virgen que pusieron en la esquina. Me repudia tener que pasar siempre frente a ella para tener que entrar al pasaje que me conduce a mi casa. En eso observo cosas abultadas en el pasto, la luz no ayuda y me parece que se mueven. Me tomo unos segundos para mirar fijamente uno de esos bultos deformes que aparecen alrededor de la virgen. Se me ocurre que tal vez habrían hecho una brujería o algo así. Me convenzo de que es una tontería y sigo caminando.

Luego distingo más bultos. ¡Están por todos lados en el terreno! Me agarro del cable de acero que me ayuda a saltar todos los días el murito que separa la virgen del pasaje y desde ese ángulo comprendo todo. Parece ser que estuvieron cortando el pasto y lo juntaron en montículos, que algún gracioso se encargo de pisar.

Me rio para mis adentros mientras veo dentro del pasaje. Cuando confirmo que nadie mira, suelto una carcajada y mi perra ladra desde el tercer porton porque se percata que voy llegando a casa.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El tiempo llevo al olvido recuerdos inolvidables.

Encontré una caja llena de cartas, envoltorios, papelitos, cartelitos y demás. Una caja de recuerdos olvidados, pero a la vez intactos.

Logré agarrar cada envoltorio y recordar el momento en que lo tuve por primera vez en mis manos. Leí las cartas y recordé lo mucho que había disfrutado de ellas en su momento. Vi las fotos y me di cuenta que no todo fue malo, que en cierta manera y a mi modo fui feliz.

También había una agenda, y me permití a mi misma hacer una llamada. Del otro lado escuche la voz de alguien y recordé la forma en que movía sus labios para hablar, los gestos ante cada palabra y la mirada que acompañaba a ellos. Me identifiqué y unos segundos de silencio prosiguieron al saludo… La timidez inundó la línea telefónica y empezamos de hablar de una manera rara. Ante el primer chiste creo que todo cambió. Recordamos cosas de muchos años atrás, cosas lindas, cosas feas. A los minutos de haber empezado hablar pudimos reconocer lo feliz que nos hacía saber que la otra persona estaba bien. ¡Realmente nos hacía muy feliz!

Pero ante el cambio de tono de voz indicando que la llamada estaba por concluir quisimos dejar algo en claro. No hay forma de volver el tiempo atrás, y al pasado pisado. Y luego de un “Chau” cortante sin tener en cuenta las risas de apenas unos minutos atrás cada uno deposito su teléfono en su lugar para luego proseguir con su rutina diaria.